sábado, 13 de febrero de 2010

LA CIUDAD ROMANA DE BOSRA ( SIRIA ) Y SUS TABLEROS DE JUEGOS

La ciudad romana de Bosra o también conocida como Bostra, al sur de Siria, y a unos 150 kilómetros de distancia de Damasco, está asentada en una espectacular meseta balsánica, que le da un aspecto muy particular a los monumentos que podemos ver en ella asi como propicia que las construcciones antiguas aguanten bien el paso del tiempo y presenten un buen estado de conservación. Esta ciudad romana recibío un gran impulso con el emperador de origen hispano, Trajano, que la rebautizó con el nombre de Nova Trajana Bostra, entre el 98 y el 117 después de Jesucristo, haciendola capital de la antigua provincia romana de Arabia Pétrea. Es en este última fecha en la que se suele fechar el edificio público más espectacular de toda la ciudad: el teatro. De los mejor conservados en la actualidad, poseía una capacidad para unas 17.000 personas que disfrutaban de las representaciones que se hacían en él.
A este estraordinario conjunto monumental romano, viajaran hace poco mis buenos amigos Félix da Costa Pardo y su mujer, María José y gracias a las fotografías que ha realizado Félix y que con toda gentileza, como siempre, nos hizo llegar, hoy podemos hablar y ver algunos de los tableros de juegos que se encuentran grabados en las asientos pétreos del citado teatro de esta ciudad romana.
Podemos decir que existen dos tipos diferentes: los que corrresponden a diseños geométricos que nos identifican a lo que más tarde se llamarán "alquerques de nueve" y los que nos vienen dados por hiladas de huecos semiesféficos o pequeñas cazoletas, dispuestas en horizontal y en líneas, variando el número de las mismas o de las oquedades y/o existiendo alguna más, que pertececiendo al juego, serie utilizada como depósito para las fichas que quedaban poco a poco fuera del juego. Este juego se conoce en la bibliografía como "mancala" y va unido a al mundo árabe. El problema cronológico del mismo, viene que no se puede concretar de forma definitiva su origen, pues si bien se expande en dicha época medieval dentro de la cultura árabe ( como recordemos, pasa con los diferentes alquerques), ya tenemos documentados diversos tipos de igual diseño que eran jugados en época romana. Lo normal por ello, es que si bien su auge se dará en la edad media y llega hasta la actualidad, su origen hay que buscarlo por lo menos en época romana o bien griega o tal vez aún tenemos que ver más para atrás.....
Volviendo a las fotografías que podemos contemplar aquí, tenemos dos que representan "alquerques de IX" y dos que corresponden a juegos de cazoletas o mancala.
En la una de las imágenes de los primeros, podemos ver claramente a dos de ellos, grabados con surco fino en dos gradas cercanas del teatro. Ofrecen el tradición diseño de tres rectángulos (o cuadrados) concéntricos, unidos por líneas rectas que salen de la parte intermedia de sus lados y los enlaza entre si. En la otra imagen, tenemos un detalle de uno de los mismos, en la que se puede ver como la lectura de sus líneas es muy fácil, al estar grabados en roca basáltica y nos demustran una gran irregularidad en su ejecución.
En una de las otra fotografías, tenemos dos series horizontales de cinco cazoletas paralelas entre ellas realizadas en una de las gradas del teatro y podemos intuir que en la grada inferior, existe un diseño geométrico bastante mal conservado, pero que nos recuerda a un "alquerque de nueve" que posee a diferencia de los analizados anteriormente, una gran cazoleta central.
Y en la última imagen tenemos una hilada horizontal también de una serie de cinco cazoletas, paralela a otra de iguales caracteristicas, pero que posee otra cazoleta en el extremo izquierdo del conjunto, justo en el espacio intermedio de las dos líneas. Este hueco solitario, se suele identificar como el lugar en que depositaban las fichas que iban a jugar o ya habían jugado. La realización y conservación de este tablero de juego es peor que el que pudimos ver en el anterior caso.
Para finalizar este comentario sobre los tableros de juego del teatro del siglo II después de Jescristo de Bosra, decir que nos parece lógico pensar en la existencia de otros tableros más en el mismo, a juzgar por las referencias orales que nos han aportado las citadas personas, así como teniendo en cuenta las dimensiones impresionantes de este edificio de espectáculos que posibilitada el gran número de personas y el buen estado de conservación del mismo. Habría que hacer un recuento general de los mismo y ver si se repiten estos dos modelos o si hay otros tableros distintos.