sábado, 20 de septiembre de 2008

LOS JUEGOS DE TABLEROS MEDIEVALES DE LA CATEDRAL DE OURENSE ( III )

3.- LOS DISEÑOS DE TABLEROS ESTUDIADOS Y LAS REGLAS DE JUEGO

Para acercarnos a los tableros de juego que podemos documentar en la catedral de Ourense, tanto en relación a su origen e historia así como las reglas de juego de los mismos, vamos a tomar los datos aportados en un interesante y bien documentado texto elaborado por Adelaida Carreira, Adite Alberto y Lidia Fernández, que en formato CD , acompañó a la interesante exposición que con el sugestivo título de “Pedras que Jogam”,se presentó al público en el mes de Abril del 2004, en Lisboa, para luego continuar, en itinerancia por otras ciudades del país vecino. Escrito el texto originalmente en portugués, la hemos traducido literalmente al castellano, con pequeñas modificaciones:

“En el manuscrito tituladoLibro de Ajedrez, Dados y Tablas,mandado elaborar por Alfonso X, rey de Castilla , en el siglo XIII, se defiende que Dios que los hombres fueran naturalmente alegres.. Alegría que les llevó a crear actividades y juegos para que pudieran sobrevivir a los trabajos los aburrimientos del día a día.. La obra destaca la ventaja de los juegos que se practican con los jugadores sentados, contra los que los hacen cabalgando o a pie, porque todos los pueden practicar, de noche o de día, hombres o mujeres, viejos y flacos... Hacer historia del juego es hacer la historia del hombre, porque ya desde muy temprano hay representaciones iconográficas a estas actividades lúdicas. Hablamos del hombre en su dimensión lúdica, o Homo Ludens que Johan Huizanga tienen bien caracterizado. Caminando entre la Antropología Cultural y la Etnografía, la historia del juego va adquiriendo su originalidad en el estudio diacrónico de las manifestaciones lúdicas fruto de varias sociedades humanas. Si lo lúdico es inherente al hombre y fundamental de su desenvolvimiento físico y psicológico, los juegos surgen como formas de aprender toda esta realidad que rodea al ser humano. Tanto en su vida material como metafísica y ritual, se muestra difícil distinguir entre los grabados con posibles evidencias de símbolos astronómicos y el trazado de los primeros juegos. La situación geográfica, muchas veces en locales de difícil acesso o edificios de carácter religioso, como monumentos funerarios o iglesias, son hechos que dificultan el poder trazar una línea divisoria entre lo religioso-metafísico y lo cotidiano material inherente al propio juego en si…

Reglas del alquerque de nueve o juego del molino: Con el de “molino” se designa todo un conjunto de tableros cuyo objetivo común es colocar tres piezas en línea. La secuencia de estas tres piezas, en una misma línea, se le da el nombre de “molino” o “tres en línea En la versión más tradicional, también denominada Nine Men’s Morris en el Reino Unido, cada jugador recibe nueve piezas. Al empezar a jugar, cada jugador coloca una pieza cada vez en el tablero que se caracteriza por tres cuadrados concéntricos subdivididos por medio de líneas. La colocación consecutiva de las piezas por los dos jugadores busca la formación de un molino (tres en línea). Cuando todas las piezas estuvieran colocadas en el tablero, los jugadores pueden continua5r moviendo cada pieza, en su turno, hacia una posición o casilla en la intersección contigua. El objetivo se mantiene siempre el mismo, o sea, colocar tres piezas en línea recta, nunca en diagonal. Siempre que se suceda esta situación, el jugador que hace “molino” puede retirar una pieza del adversario, a elegir por él, excepto las que estuvieran haciendo “tres en línea”. En este caso el “molino” sólo puede ser deshecho por el propio jugador. La pieza retirada del tablero no vuelve a entrar en juego. Vence la partida el jugador que reduce las piezas del adversario en dos, no permitiéndole con ello hacer más “tres en línea”, o cuando un jugador bloquea todas las piezas del adversario.

Reglas del alqueque de doce: Este alquerque es un juego de tablero para dos jugadores, practicándose en un tablero cuadradote cinco por cinco casillas, entrelazadas por diversas líneas o caminos por donde las piezas se desplazan. La secuencia de las jugadas tiene como objetivo capturar todas las piezas de uno de los jugadores, las cuales se eliminan, saltando por encima con una pieza del jugador contrario. Es el primer juego conocido en que se utiliza esta forma de eliminar o “matar” las piezas, después muy desarrollado en el Juego de las Damas. Cada jugador inicia la partida con doce piezas, que son colocadas en el tablero, dejando libre la casilla central. Las piezas se pueden mover a través de las líneas para posiciones vecinas que no estén ocupadas. El movimiento de las piezas pude ser hecho en cualquier de las ocho posibles posibles. Si una casa vecina de la pieza de un jugador estuviera ocupada por una pieza del adversario y la casilla sigiente en la misma dirección estuviera libre, el primer jugador debe “matar” con su pieza la del segundo jugador, saltando por encima y colocándose en la casilla siguiente. La pieza “muerta” queda eliminada y es retirada del tablero. Estas jugadas se van sucediendo durante el juego hasta que estén eliminadas todas las piezas de uno de los jugadores. Eliminar piezas es siempre obligatorio, pudiéndose capturar más de una, en una sola jugada dependiendo de la posición de éstas en el tablero de juego. Si de principio se puede considerar un juego simple, se puede volver complicado, requiriendo gran concentración por parte de los jugadores y capacidad para elaborar estrategias de ataque y defensa con varias jugadas de anticipación…. El jugador que comienza la partida no tiene ninguna ventaja, pues inicia la jugada dando a “comer” una de sus piezas…

Nota.- En las imágenes que publicamos, podemos ver una reproducción del "Libro de los Juegos " del Rey Alfonso X El sabio, donde se ven a personajes jugando al "alquerque de nueve", escritas las explicación del juego debajo de la misma; y en la otra fotografía, podemos ver una vista general de los tres tableros distintos existente en la segunda bancada sur de la catedral de Ourense