sábado, 20 de septiembre de 2008

LOS JUEGOS DE TABLEROS MEDIEVALES DE LA CATEDRAL DE OURENSE ( I )

Si bien ya se conocían desde hace bastante tiempo, no se había realizado un estudio específico sobre el tema. El hallazgo de uno nuevo, que se desconocía hasta hace poco, nos llevó a tomar este tema como objeto de investigación y el resultado fue la elaboración de un trabajo sintético sobre estos tableros que aparecerá editado dentro de poco tiempo, gracias a la Deputación de Ourense, en la prestigiosa revista "Porta da Aira", dedicada a la Historia del arte orensana y publicada por el activo grupo Francisco Moure, correspondiente al número 12, de 2007.
Paso pues, como había ya hecho con el caso del artículo de los tableros de juego de la catedral de Tui, a presentar dicho estudio, dividido en varios comentarios seguidos, uno tras otro, para no perder la continuidad lógica en su lectura, en este blog, para que las personas interesadas en estos temas tenga una primicia del mismo.

LOS JUEGOS DE TABLERO MEDIEVALES DE LA CATEDRAL DE OURENSE

Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja” ( Proverbio italiano )

1.- INTRODUCCIÓN

La primera referencia bibliográfica que poseemos sobres los tableros de juego medievales que serán el objeto de estudio del presente trabajo, se la debemos a D. Juan Domínguez Fontela, que en su artículo titulado ”Signos lapidarios de la catedral de Orense” y publicado en el Boletín Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Orense, en 1935, tomo X, número 224, Septiembre-Octubre, páginas 395 a 406, nos menciona la existencia de cuatro de los mencionados juegos que analizaremos más adelante, comentándonos el lugar en que se encuentran (…”sobre una o base de los muros cerca de la puerta del cuarto de música”…”) y se hace una serie de preguntas sobre el origen y función de estos grabados en particular, que él ya ve distintos a los que analiza en el citado trabajo como signos lapidarios. Así deja formuladas las siguientes cuestiones: ”¿Qué objeto se propusieron los obreros al esculpir allí estas combinaciones geométricas?¿Que significan estas variadas figuras?¿Son plantillas para el desarrollo de alguna obra?¿Son simples juegos de los aprendices obreros que trabajaban en la obras de la Catedral?”. Luego de esa fecha varios autores los mencionan y aportan algún dato más sobre los mismos, pero no se ha realizado hasta la actualidad un estudio monográfico sobre ellos en concreto. En 1997, F. J. Costas Goberna y el que suscribe estas líneas, los incluíamos en un libro publicado en esas fechas, bajo el título genérico de “Los juegos de tablero en Galicia: aproximación a los juegos sobre tableros en piedra desde la antigüedad clásica al Medievo”, en donde ya se presenta otro juego más localizado en este edificio religioso que nos ocupa. En ese trabajo, de 62 páginas, se repasa la historia de estos tipos de juego y sus paralelismos más evidentes, tanto dentro como fuera de la Península Ibérica, incluyendo al final del mismo, una bibliografía básica, que recomiendo su lectura a las personas interesadas en el tema.

En el 2007, nuestro amigo y buen historiador, D. Miguel Ángel González García, Canónigo Archivero de la Catedral de Ourense,nos permitió un nuevo estudio de los tableros de juegos ya estudiados y nos aportó la localización de otro nuevo, con lo que hacen un total de seis, los juegos que hoy podemos contemplar en la Catedral de Ourense.

Aprovechando la ocasión que se me planteó para poder publicar este pequeño artículo sobre este tema en la prestigiosa revista de Historia del Arte Ourensano, “Porta da Aira” del grupo “Francisco de Moure”, presento esta pequeña aportación al mayor conocimiento de este tema, agradeciendo muy sinceramente todas las facilidades dadas por D. Miguel Ángel González García, para que pudiera llevarse acabo y ser finalmente publicado y dado a conocer de esta forma, a los estudiosos en el tema y al público en general.

Nota.- En las fotografías publicadas, un detalle de la puerta de la fachada norte de la catedral de Ourense y vista parcial de la zona alta exterior del cimborrio, a la que se accede por unas escaleras de caracol en donde se encuentra el grabado inédito que se presenta en este trabajo.