sábado, 29 de marzo de 2008

LOS TABLEROS DE JUEGO DEL MONTE XIÁN ( VINCIOS, PONTEVEDRA)

A finales de1979 catalogamos este yacimiento arqueológico, cuando estábamos realizando el inventario de todos los castros del Val Miñor. El estudio de esa exploración arqueológica, salió publicada en el entonces periódico local "Faro de Vigo, del 16 de Diciembre de ese año. En él se presentaba este poblado castreño con una altitud de 291, como formado por una pequeña acrópolis rocosa de apenas 40 metros de diámetro y a sus pies, hacia el norte y por su zona de más fácil acceso, se extendía una pequeña terraza, que nos venía delimitada por una muralla pétrea, que aún era visble en trazos, pero ya muy mal conservada. El yacimiento se encontraba parcialmente destruído por labores de cantería y las remociones de tierras practicadas para esta actividad nos permitió recoger un abundante material de cerámica indígena, destacando las que poseían decoraciones estampilladas y por las cuales se podía datar este castro hacia los siglos III-II antes de Jesucristo. También se detectaron algunos fragmentos de ánfora romana y alguna teja del probablemente de el mismo origen. Asimismo pudimos documentar de algunos materiales, pero bastante escasos, de cerámicas de cronología bajomedieval. Este yacimiento es conocido como "Monte do Castro", ubicado en el lugar de "Xián" y pertenece a la parroquia de Vincios (Gondomar). El folclore nos habla (como es habitual en estos casos) de que en él "vivían os mouros e que deixaron un tesouro de ouro que aínda non foi atopado".
En la misma visita y en otras posteriores descubrimos en la zona alta rocosa, dos grabados correspondientes a dos tableros de juegos de los denominados de "alquerque de nueve". El primero de los localizados era una variedad del tipo común de este tipo de juegos, pues en este caso, pudimos observar como los cuadrados tenían los vértices unidos entre si. El otro ejemplar ya correspondía a la modalidad típica, de los cuadrados concéntricos y unidos por líneas que partes de la zona intermedia de sus lados. Las medidas que poseemos para ambos son similares:
el cuadro más externo mide 30 centímetros de lado; el intermedio, unos 20 centímetros; y por último, el más interno, unos 12 ó 11 centímetros. La conservación de ambos grabados es bastante mala, al ubicarse en una zona muy expuesta a las inclemencias del tiempo. Distan poca distancia uno del otro, situándose el primero de ellos, en una posición algo más elevada que el segundo. tenemos noticias de otro grabado similar, pero hasta ahora no hemos podido encontrarlo por la abundante vegetación que presenta la zona.
La situación de este montículo es muy estratégica, teniéndose comunicación con las antiguas fortalezas medievales del "Monte Castelo" ( Nigrán), hacia el Oeste y la del "Monte Galiñeiro" (Gondomar), hacia el lado opuesto.
Estudiados los datos que poseemos hoy en día de este yacimiento, apuntamos a que estos grabados debieron realizarse ya en plena época medieval, pero no denotarían la existencia de una fortaleza o tipo de construcción similar en el lugar ( no existen muestras de sillería o rebajes en la piedra, como es común en los casos de "castelos roqueros", en nuestra zona ( el mismo caso del Castelo de Nigrán; el de Cans, ya en Porriño,...). Ello nos llevaría a plantearnos la ocupación ocasional del lugar para el control o vigilancia de algun tipo de actividad relacionada con la ganadería por ejemplo, pero de forma no permanente.
La posible datación de estos grabados en època castreña debemos de desecharla teniendo en cuenta el tipo de surco que presentan estos diseños y que denotan la realización de los mismos en la citada época medieval.
Nota.- En las imágenes, tenemos una panorámica general del monte de Xián en Vincios (Pontevedra), pequeño montículo rocoso que domina las tierras fértiles de los alrededores; el calco en papel del tablero de "alquerque de nueve" que se encuentra en la cima del yacimiento ( realizado hace muchos años) y el mismo grabado en la actualidad, donde por desgracia es apenas visible por la mala conservación del mismo, debido a la erosión sufrida y sobre todo por la cantidad de líquenes que lo cubren.

LOS JUEGOS DE ALQUERQUES DE LA FORTALEZA MEDIEVAL DE MONTE LOBEIRA (PONTEVEDRA)

En 1960 es por primera vez que tenemos una referencia escrita sobre la existencia de un tablero de juego del tipo "alquerque de nueve" o "de molino" en esta fortaleza medieval que a lo largo de todo el medievo va a conocer una rica historia de la mano de unos protagonistas tan conocidos por nuestras tierras, como será, el arzobispo Gelmírez y Dña Urraca. Por un episodio acontecido en este emplazamiento y que intervienen fuerzas militares francesas, se va a atribuir la realización de ese tipo de grabado lúdico a estos hombres y por tanto, importados por ellos de lejanas tierras. Hoy día con nuestro conocimientos actuales, podemos decir que posiblemente no sea ese el origen y el mismo, sea el de la mayoría de todos los grabados de este tipo encontrados en Galicia y también en el resto de la península ibérica: conocido ya en época romana será a lo largo de la edad media y con la llegada de los musulmanes cuando tenga la mayor expansión.
En esta fortaleza situada en el ayuntamiento de Vilanova de Arousa, en la provincia de Pontevedra, tenemos en la actualidad documetnados cuatros tableros de juego: tres corresponden a la modalidad de "alquerque de nueve" ( uno con una ligera variante del mismo) y otro el de los denominados "alquerque de doce". En una superficie reducida y compartiendo la misma roca base granítica del monte ( pero a diferente altura) están grabados los cuatro tableros, de los que en un anterior comentarios, hemos dados las medidas precisas.
Es extraordinario ver la ubicación estratégica de esta torre de vigilancia medieval y también del lugar en donde fueron grabados estos juegos, posiblemente realizados para ocupar los largos tiempos de espera en los turnos de guardia en la fortaleza. Este emplazamiento domina completamente la entrada a la ría de Arousa y las fértiles tierras que se extienden a sus pies.
Es una pena que por no tomar ninguna medida de protección la mayoría de estos juegos estén poco visibles y que poco a poco los líquenes o otros tipos de vegetales los invadan y a la vez que los ocultan a nuestros ojos, los vayan deteriorando hasta llegar a su plena destrucción. A este factor destructivo ahi que añadir la fuerte erosión que deben de soportar las superficies en los que están grabados, pues están en la zona más alta y menos protegida de todo el monte.
Esperemos que las autoridades competentes tomen las meidas necesarias para evitar la desaparicón de este extraordinario conjunto que es único en nuestra región, por la variedad y el número de tableros que poseemos en este antiguo y típico castillo roquero, del que sólo ha llegado hasta nosotros la ubicación del mismo, por los grabados mencionados, algunos pero escasos restos arquitectónicos ( como el deteriorado y abandonado aljibe ) y numerosas cerámicas y telas de cronología medieval.

Nota.- En las imágenes que acompañan el comentario, tenemos primeramente un primer plano de uno de los tableros de "alquerque de nueve" de tipología clásica; a continuación, otro también correspondiente a un "alquerque de nueve", pero que podemos considerar una variante del mismo; y finalmente, se documenta un tablero de "alquerque de doce", cercano al juego primero, pero que posee muy mala conservación y es apenas visible en toda su integridad.

jueves, 27 de marzo de 2008

LOS JUEGOS MEDIEVALES SOBRE TABLERO EN PIEDRA DE LA CATEDRAL DE TUI (PONTEVEDRA) ( y VIII)

CONCLUSIONES Y LINEAS DE INVESTIGACION A REALIZAR EN EL FUTURO
- Refiriéndonos en primer lugar a los documentados en las construcciones religiosas, (como es el caso de la catedral de Tui, que hoy estudiamos), tenemos que considerar en primer lugar, que la localización de los tableros de juego la tenemos en las piedras que corresponden a bancadas adosadas a los muros laterales (en su cara interna) de la catedral o iglesia, procurando situarse en zonas alejadas del altar o punto principal de culto y atención de los fieles. También puede ubicarse, como en Tui, en una zona interna de acceso restringido al público en general, como son las escaleras a la torre. Luego tenemos que si se sitúan en el exterior del templo, en la mayoría de las veces, van a estar también en bancadas o bancos de piedras adosados a la pared externa del templo, normalmente en sus laterales, pero también en el atrio, a la entrada de la iglesia. Sería una forma de entretenerse la gente, antes de que se iniciara el oficio religioso en cuestión.
- En cuanto a los que se pueden apreciar dentro de las fortalezas medievales, su ubicación corresponde a zonas que en la mayoría de los casos, están muy bien orientadas y poseen una gran visibilidad y dominio visual sobre el territorio en que se levanta dichas construcciones militares y existen una roca que presenta una superficie bastante plana, para que pueda colocarse las piezas de juego y no se caigan del tablero grabado. Esta ubicación nos hablaría sin duda, de las largas horas de vigilancia y espera a que estarían sometidos los guardianes de la torre o castillo y la forma en que pasarían ese tiempo, disfrutando con esos juegos o pasatiempos.
- Es importante resaltar el hallazgo de muchas de estas piezas arqueológicas reutilizadas en las mismas construcciones, pero que por el lugar que hoy mismo ocupan, nos estarían indicando que fueron retiradas de su lugar original y en reformas posteriores de la construcción, perdiendo su función inicial, fueron empleadas como un elemento constructivo más en las nuevas obras. De ahí tenemos los tableros de juegos, algunos de ellos, parcialmente destruidos, que podemos documentar empotrados en algunas paredes de las citas construcciones.
- El descubrimiento de estos juegos nos tiene que plantear el introducirnos más en la sociedad de la época a que corresponden y comprender más y mejor la mentalidad de la misma, en este caso, a través de como pasaban los momentos de ocio, por ejemplo.
- Son muy frecuentes, por lo menos en numerosos claustros de diferentes monasterios y catedrales de España y Portugal, por citar un ejemplo, localizar tableros de juego de este tipo y con posterioridad, otros más evolucionados, que nos trasladan en el tiempo, al momento en que esos claustros tenían una gran actividad y eran frecuentados por muchos religiosos y alumnos que acudían a aprender las enseñanzas que se impartían en dichos conjuntos y que aprovechaban su momento de descanso o libre, para entretenerse pasando el tiempo jugando en esos tableros grabados en piedra y que hoy han llegado hasta nosotros, aunque en muchos casos, en muy mal estado de conservación y son muy difíciles de documentar.
- Las líneas de investigación futuras pasan en primer lugar por la realización de un “Corpus” o catálogo general de todos los tableros medievales de juego sobre piedra que conocemos, plasmando en el mismo todos los datos posibles de los mismos: emplazamiento, medidas, conservación, tipología y variantes, …
- Será muy interesante también indagar en la cronología de todos los tableros de juego que se vayan catalogando, pues si bien, la cronología propuesta para ellos corresponde a períodos medievales, sabemos que el origen de algunos de ellos ( como el “tres en raya o el “alquerque de nueve”), los podemos encontrar en épocas anteriores, como puede ser la romana, pues poseemos ya en la actualidad algunos ejemplos de los mismos, en yacimientos romanos, tanto grabados sobre la roca base del monte, como en placas de piedras portátiles o incluso en ladrillos o tejas planas correspondientes a esas fechas. De igual forma, apunta a esa etapa de romanización, numerosas piezas o fichas de juego, encontradas en diferentes excavaciones arqueológicas en ese tipo de asentamientos, realizadas en diferentes materiales, tales como, cerámica, vidrio, piedra; diversos colores como, azul, blanco, negro; y la forma que poseían que iba de las circulares a las cuadradas y de las planas a las troncocónicas, por ejemplo.
También sabemos que estos tipos de juegos van a seguir en uso más allá del Medievo, teniéndolos bien documentados en la Edad Moderna, tanto en nuestro continente, como en el continente americano, algunos de ellos llevados por los españoles en la conquista, como lo demuestran ciertos dibujos y grabados de esa época encontrados en América, más concretamente en Perú y México. También es interesante ver como algunos de ellos, como el alquerque del XII, evolucionará y dará origen a otros juegos de tablero, en concreto, las damas, por ejemplo y poseemos casos bien documentados en varios claustros de siglo XVI-XVII en España ( por ejemplo en Tortosa), en donde tenemos los tableros de juegos cuadriculados, ya evolucionados, pues presentan sus cuadrículas alternando, los tipos de relieve de las mismas.
- La investigación sistemática y correcta de estos dos elementos fundamentales, como son los tableros sobre los que se jugaba, así como, las fichas de juego que se utilizaban en los mismos, nos darán una documentación muy importante, para poder complementarla en ocasiones con escritos de la época a que pertenecen que nos hablarán de las reglas de juego que existían para jugar de forma adecuada a estos juegos que nos introducen en la parte lúdica de nuestros antepasados.
- También y por último, mencionar que el debido inventario general de los tableros de juegos que podamos detectar, nos informarán sin lugar a dudas, a documentar variantes de los juegos que hoy ya conocemos y a descubrir otros que existieron y que no han llegado hasta nosotros, su referencia escrita.
- Finalmente hemos de señalar, ya centrándonos en el caso que hoy nos ocupa y que es el de la catedral de Tui, que sería muy interesante realizar una prospección y análisis profundo de todas las construcciones de piedra existentes en la misma y verificar de esa forma si existen o no más tableros de juego medievales, así como, cuando se lleve a cabo alguna intervención arqueológica en el interior o exterior del lugar que hoy en día ocupa la catedral, al analizar y estudiar los posibles materiales arqueológicos que se encuentren, poder distinguir posibles elementos o piezas utilizadas en tableros de juego, bien sea sobre grabados en soportes rígidos que puedan llegar a nosotros perfectamente, como en piedra, cerámica, etc…, como otros que podrían corresponder a tableros realizados sobre otro tipo de material más perecedero, como sería la madera o un pergamino, por ejemplo.
Nota.- Para las personas interesadas en saber más sobre este tema, recomiendo, como ya hiciera al inicio de este breve artículo, la lectura de los trabajos mencionados, en los que tendrán variada información complementaria, así como numerosas referencias bibliográficas para poder consultar y profundizar más en este apasionante mundo.
Nota a las ilustraciones: En las imágenes de arriba, dos tableros de juego localizados por tierras extremeñas ( un "alquerque de nueve" de Trujillo y un "alquerque de doce" de Almoharin ), en donde se está desarrollando una gran labor de inventariado de este tipo de grabados. Abajo, como colafón de este comentario, una ilustración de la Crónica de Poma de Ayala, del siglo XVI, en donde se puede ver prefectamente la representación de un tablero de juego de "alquerque de doce", a los pies del jefe inca Atahualpa y un guardián castellano, que podría corresponder a F. Pizarro. Ello nos demuestra la llegada de este tipo de juego a tierras americanas y en épocas posteriores a las que se dan en su mayoría en la P. Ibérica.



LOS JUEGOS MEDIEVALES SOBRE TABLERO EN PIEDRA DE LA CATEDRAL DE TUI (PONTEVEDRA) (VII)

Juegos medievales sobre tableros en piedra localizados en construcciones religiosas
Los ejemplos más interesantes y claros son los que se pueden documentar en la catedral de Ourense y en la iglesia parroquial de Gomariz, en el concello de Leiro (Ourense), por citar los más cercanos y bien conservados, pero tenemos localizados “alquerques de nueve”, en piedras reutilizadas en la ermita de Nuestra Señora de A Renda, de la parroquia de Combarro (Poio, Pontevedra) y en la iglesia parroquial del Divino Salvador, del mismo municipio pontevedrés de Poio; así como dos diseños del juego de “ tres en raya”, en dos variantes del mismo, en el interior de la iglesia románica de Santa Mariña de Augas Santas (Allariz, Ourense), uno en una bancada de uno de los muros del templo y otro, el más sencillo, en la base de una columna.
Ciñéndonos a los mencionados localizados en la catedral de Ourense y de la iglesia de Gomariz, podemos aportar los siguientes datos:
En la catedral de Ourense, en dos bancadas diferentes, pero adosadas al final del muro de su lateral sur, podemos contemplar hasta cinco modelos. Tenemos en una de las citadas bancadas, un “alquerque de doce” y en la otra, otro más “alquerque de doce”; a continuación un “cuadriculado” (que lógicamente corresponde a otro tipo de juego, que no hemos tratado aquí, por no ser el tipo que corresponde a los estudiados en la catedral de Tui); luego viene un “alquerque de nueve” que por su diseño especial podría también usarse en el juego de “tres en raya”; y finalmente un magnífico “alquerque de nueve”, separado de los otros, por una columna y presentando un estado de conservación muy bueno. En cuanto a sus medidas podemos apuntar que los “alquerques de doce” son de 43 X 43 centímetros y 46 X 43 centímetros, respectivamente y que el extraordinario “alquerque de nueve”, posee un cuadrado perfecto exterior unos 27 centímetros de lado; el intermedio, tiene 17 centímetros de lado; y el inerno o central, mide 10 centímetros de lado.
En la iglesia parroquial románica de Gomariz, en una bancada que se encuentra adosada a la cara exterior de su fachada sur, cerca de su reformada puerta lateral, podemos observar un “alquerque de nueve” que presenta el diseño habitual y más común de este modelo de tablero de juego. Las medidas de sus figuras cuadrangulares son: 24 X 18 centímetros, la más externa; 15 X 10 centímetros la intermedia; y finalmente, la central o más interna, 10 X 5 centímetros. A destacar son los profundos surcos que presenta, aún poseyendo una superficie con pátina antigua pero muy erosionada.
Nota.- En las ilustraciones del comentario tenemos en primer lugar, parte de la bancada sur de la catedral de Ourense, con tres de los juegos documentados en ella ( "alquerque de doce", ajedrezado y "alquerque de nueve" múltiple); a continuación el extraordinario y bien conservado tablero de "alquerque de nueve" localizado al lado de los anteriores, luego de una columna románica; y finalmente parte de la bancada sur de la iglesia parroquial de Gomeriz (Ourense), con el grabado del tablero de "alquerque de nueve"

LOS JUEGOS MEDIEVALES SOBRE TABLERO EN PIEDRA DE LA CATEDRAL DE TUI (PONTEVEDRA) (VI)

PARALELISMOS EN GALICIA
Son muy numerosos los ejemplos que poseemos de estos tipos de juegos medievales sobre tablero de piedra, tanto en un soporte móvil, esto es, en recortes de lajas de piedra a modo de placa , sobre la que se graba el juego en cuestión o formando parte de construcciones arquitectónicas que se pueden datar en esa época, normalmente de tipo militar o de carácter religiosos, en ocasiones se encuentra la piedra en la que fueron grabados en su localización original y otras, puede estar reutilizada la misma en diferentes partes de la construcción en cuestión. Sería como digo muy extenso el mencionar todos los paralelismos que conocemos de estos juegos en la península ibérica y lo dejaremos para abordar en otro trabajo más extenso. Nos ceñiremos ahora a hablar de los que tenemos más cercanos a nosotros, los documentados en territorio gallego..Para determinar paralelismos a estos juegos en Galicia , vamos a buscar los mismos en dos tipos bien diferenciados de construcciones: las militares ( castillos o fortalezas en general ) y las religiosas ( catedrales e iglesias parroquiales ).
Juegos medievales sobre tableros en piedra localizados en construcciones militares
Como caso más completo y cercano a nuestra zona poseemos los cuatro que se pueden contemplar en el conocido Monte Lobeira, en el ayuntamiento pontevedrés de Vilanova de Arousa y en el que se sitúa con certeza una fortaleza medieval, muy bien documentada por escritos de la época así como por evidencias arqueológicas, tales como cerámica y tejas medievales, así como alguna pieza metálica encontrada y que pertenece a esa época histórica. En varias rocas diseminadas por la parte alta del antiguo recinto amurallado se pueden ver, como comentamos antes, hasta cuatro tableros de juego. Dos de ellos corresponden a “alquerques de nueve” (o molino) con el esquema o diseño más simple ( tres cuadrados concéntricos y los centros de sus lados unidos). Las medidas de uno de ellos son de : 35 X 35 centímetros, en su cuadrado exterior; 25 X 25 centímetros, en el cuadrado intermedio; y de 20 X 20 centímetros en el más interno o central. Las medidas del segundo son un poco menores: 30 X 30, 20 X 20 y 12 X 12, todas ellas dadas en centímetros como es lógico y dadas en el orden de las anteriores. Luego tenemos otro “alquerque de nueve”, pero con la ligera variante que posee los centros y vértices de sus lados unidos. Las medidas son: 47 X 25, 35 X 25 y 30 X 20.
Igualmente para finalizar, comentar que poseemos un “tablero de alquerque de doce” (o cinco en raya) de 43 centímetros de lado, con las líneas correspondientes en su interior y que configuran este tipo de juego. Su estado de conservación es muy malo y es difícil su lectura completa hoy en día.
Otros yacimientos arqueológicos en los que se localizan esta modalidad de tablero de juego y sus variantes más frecuentres, podemos señalar por ejemplo: Bico Castelo (Noia, A Coruña); Monte Castelo (Lérez, Pontevedra); Castelo da Raiña Loba ( Blancos, Ourense); etc.
Nota.- En la fotografía, podemos apreciar en primer término uno de los tablero de juego de "alquerque de nueve" de la fortaleza medieval de Monte Lobeira, con una amplia panorámica hacia la entrada a la ría de Arousa.


LOS JUEGOS MEDIEVALES SOBRE TABLERO EN PIEDRA DE LA CATEDRAL DE TUI (PONTEVEDRA) (V)

EL TABLERO DE JUEGO DE "ALQUERQUE DE DOCE)
En el mismo muro adosado ( o bancada ) al lado norte de la catedral de Tui, colocado a modo de bancada y en donde se documenta el juego del “alquerque de tres”, también conocido como “tres en raya o en línea”, que ya hemos analizado y que aquí, muestra una posible modalidad al estar como dijimos anteriormente, en el interior de un forma elíptica irregular y acompañado de un pequeño círculo en un extremo y una línea que parte del cuadrado y va hasta la curva del óvalo, pudimos detectar otro juego medieval. Es concretamente el conocido como “alquerque de doce”, también denominado en ocasiones “de cinco en raya” y nos viene dado por una figura cuadrangular, que posee su interior dividido en treinta y dos casillas triangulares ( o si queremos 16 casillas cuadradas), consecuencia de las líneas paralelas a los lados y a las diagonales que se cortan perpendicularmente. El tamaño de este cuadrado o figura de forma cuadrangular mejor dicho, varía en la mayoría de los casos. El encontrado en la catedral de Tui, mide 30 centímetros de largo por 28 centímetros de ancho (estaríamos pues hablando de una figura rectangular ) y se encuentra grabado ocupando la zona central de un sillar de la mencionada bancada pétrea. Su visión es muy difícil, por el tipo de piedra, granito de grano medio y los desgastes que presenta los surcos realizados que ya cuando fueron llevados a cabo posiblemente, tuvieron muy poca profundidad. El peor estado de conservación lo podemos apreciar hacia la parte derecha de la zona inferior, presentando los surcos de los grabados hasta unos dos centímetros de ancho.
Como hemos hecho con los otros juegos documentados, a continuación haremos una pequeña síntesis histórica del mismo y hablaremos de las reglas de juego, siguiendo el trabajo ya mencionado con anterioridad:
“El alquerque de doce fue introducido en la península ibérica polos árabes. En el siglo XIII, en la Corte del rey Alfonso X de Castilla, era jugado por adultos en tableros de madera, con piezas torneadas que recuerdan a los actuales “peones” de ajedrez. En Portugal, se vulgarizó como pasatiempo de jóvenes, siendo las piezas de madera sustituídas por pequeñas piedras redondeadas, llamadas “arriós”. En el claustro del museo de Alberto Sampaio, en Guimaraes, hay grabados varios esquemas de alquerques de doce. Los monjes jóvenes, los alumnos del coro y los niños que frecuentaban la escuela, se entretenían posiblemente con este juego. También en lo que queda del claustro de la iglesia de San Torcuato, cerca de la citada ciudad y en Freixo de Espada-a-Cinta, existen otros grabados de este juego. El alquerque de doce ha sido considerado como el antepasado del juego “de las damas”. Sobretodo en paises orientales, como en la India o Sri Lanka existen variantes de este juego, que apenas se diferencia en el número de piezas y las líneas del esquema en lo que denominamos nosotros como “alquerque de doce”. Las reglas del juego son las siguientes: Primeramente se colocan las doce piezas, de tal forma que de un lado estén las de uno de los jugadores y las del otro, en el lado opuesto, dejando la casilla central del tablero vacía. Se echa a suertes quien empieza a jugar primero y luego se juega alternativamente. Cada vez, el jugador desplaza una de sus piezas para cualquier casilla próxima que esté desocupada, moviéndose a lo largo de las líneas hacia delante, para los lados o en diagonal. No se puede mover hacia atrás. Cuando una casilla vecina está ocupada por una pieza del adversario y la casilla siguiente está vacía, el jugador debe saltar sobre la pieza enemiga, que así es capturada (o comida) y retirada del tablero. Está permitido comer dos o más piezas en una misma jugada, aunque se cambie la dirección. El jugador está obligado a comer, Si él no lo hiciera, su pieza será “soplada” y retirada del tablero. El objetivo del juego es capturar todas las piezas del adversario posibles. Cuando el jugador pierde todas sus piezas o cuando no pueda mover ninguna de las que posee, termina el juego”.
Es interesante señalar que sobre este mismo tipo o diseño de tablero sobre el que se juega el alquerque de doce se puede practicar otro tipo de juego, el denominado “cerco de la liebre” y que pasamos a comentar a continuación, siguiendo la misma documentación que utilizamos para los otros:
“El “cerco de la liebre” viene bien descrito en el tratado de juegos de Alfonso X. Se jugaba en el tablero de alquerque de doce, pero pone en presencia dos fuerzas desiguales. Cada una de ellas tiene objetivos diferentes y se mueven según reglas también diferentes. Este juego parece tener su origen en el norte de Europa y está documentado en Inglaterra y Francia. En Inglaterra era conocido por “fox and geese” (la zorra y los gansos) y en Francia simplemente por “renard (zorra). Una variante del tablero, en forma de ruz de brazos iguales, está documentada desde la Edad Media. Esta variante aún hoy es comercializada en Portugal con el nombre de “assalto”. Las reglas de juego son las siguientes: Primero se colocan las piezas según un esquema ya predeterminado. Un adversario posee doce piezas que se distribuyen ocupando una parte del tablero, dejando la casilla central de la tercera línea, libre para que sea ocupada por el otro adversario. Los jugadores pueden mover sus piezas o peones en cualquier dirección, para ocupar una casilla cercana o vecina que esté vacía. Sólo la liebre (el jugador que posee tan sólo una pieza y está rodeada parcialmente por las otras del adversario) puede saltar sobre una pieza enemiga y comerla. Está permitido comer más de una en cada jugada. Los cercadores no pueden comer la libre, pero procuran rodearla de tal modo que no se pueda mover. Si lo consiguen, la liebre pierde el juego. La liebre gana cuando reduce los cercadores a un número que hace imposible que sea cercada o rodeada.”
Posible juego de tablero sin identificar
Al lado del bloque de piedra que contiene el tablero de juego que hemos citado anteriormente, más concretamente en el siguiente sillar, a su izquierda, podemos ver en la parte inferior una pequeña forma ovoide que mide unos 14 centímetros en su eje mayor y tan sólo 10 en el menor. Está cortado por una línea recta, que continúa hacia su lado derecho y debajo podemos observar dos grabados o líneas rectilíneas gruesas, que parte verticalmente de la curva inferior de la elipse y son paralelas, pero que no llegan a alcanzar el grabado longitudinal ya citado. Se observan otras líneas de difícil lectura, que podrían corresponder a parte del diseño y por lo cual lo que podemos hoy documentar es sólo una vista parcial de un posible tablero de juego. Por lo expuesto, de tratarse estos grabados de un juego de tablero, no nos es posible poder definirlo y saber con certeza a que tipo de juego podría corresponder.
Tenemos que apuntar, que son varios los sillares de esta bancada norte de la catedral que presentan restos de grabados que por desgracia no han llegado en buen estado de conservación a nosotros y nos es imposible poder identificar, pero podemos dejar constancia de la existencia primitiva de los mismos.
Nota.- En la imagen de arriba, tenemos una recreación del juego del "alquerque de doce" con sus fichas correspondientes y una fotografía del tablero juego que se encuentra en la bancada norte de la catedral de Tui y a continuación, su calco en papel.

LOS JUEGOS MEDIEVALES SOBRE TABLERO EN PIEDRA DE LA CATEDRAL DE TUI (PONTEVEDRA) (IV)

Tableros de “alquerque de nueve” (también conocido por “el molino”)
Con los ejemplares nuevos localizados, como hemos mencionado en la introducción a este trabajo, podemos decir que hasta la fecha contamos con tres “alquerques de nueve”. El primero de ellos se encuentra en una pequeño muro adosado al lateral sur de la catedral, a modo de bancada de escasa altura ( de tan sólo unos 20 centímetros ) o de escabel, cerca de la puerta de acceso a la subida actual al triforio (que podemos datar en el siglo XIII) y también próxima a la entrada principal a la catedral ( a mano derecha). El diseño de este tipo de juego es también muy simple: tenemos tres cuadrados o podemos decir mejor figuras cuadrangulares, pues en la mayoría de los casos (como ocurre aquí) las líneas grabadas forman trazos bastante irregulares que quieren representan, en mejor o menor medida a esa forma geométrica. Estos cuadrados se encuentran uno en el interior del otro de menor tamaño y vemos que los centros de sus lados van a estar unidos. Las medidas que poseemos de estas formas cuadrangulares son las siguientes: la mayor es de 32 X 26 centímetros; la del medio de 27 X 21 centímetros; y por último, la más interna, es de 17 X 14 centímetros. Las líneas grabadas internas que más se notan hoy en día, son las que se salen del centro de los lados superior e inferior del primer y segundo cuadrado. Las otras apenas se perciben. Por el desgaste.

El segundo juego de esta modalidad se encuentra en el primer descanso de las escaleras que actualmente suben al triforio de la catedral y cerca de la entrada principal a la catedral, a su derecha) y también está formado por las citadas líneas irregulares que forman ese diseño cuadrangular, presentando las siguientes medidas: la forma cuadrangular mayor tiene de lado mayor 32 centímetros y el menor, 30centímetros. La intermedia, 28 X 26 centímetros; y la última y más interna, 22 X 21 centímetros.

Ambos tableros de juegos son poco visibles por la poca consistencia de sus líneas grabadas y la poca luz que existe en el recinto. Además, en el caso del descubierto últimamente, su estado de conservación es peor, debido a que estaba grabado en un paso utilizado para la subida a la torre y las pisadas sobre el mismo con el paso del tiempo, hacen que poco a poco se vaya desgastando la piedra y con ella los grabados. Concretamente el lado izquierdo del diseño es el que ha sufrido mayor desgaste, pues es ahí la zona en la que se apoya el pie de subida y bajada al usar la escalera. También hacemos notar, las esquinas redondeadas que presentan dichas figuras rectangulares. Son perfectamente bien visibles, en este ejemplar, las líneas internas que forman el juego.

Por último el que poseemos en el claustro de la catedral, está más exactamente, en uno de los bloques de granito que forman la bancada adosada oriental de la sala Capitular ( datable hacia el siglo XII). La figura cuadrangular más externa tiene un lado que mide 22 y el otro 20 centímetros. La siguiente, uno es de 16 y el otro de 13 centímetros. Finalmente el interior, casi con forma oval, por lo redondeado de sus esquinas, mide 14 centímetros de un lado y 10 centímetros del otro. Se ven perfectamente las líneas internas que completan este tipo de diseño.

Para comentar un poco la historia de este juego y las reglas del mismo, tomamos los datos de la publicación portuguesa que mencionamos al hablar del juego anterior (que traducimos al castellano como lo hicimos en el primer caso, para facilitar su comprensión):

“El alquerque del nueve remonta su origen a la Antigüedad, siendo ya conocido en Egipto, en Troya, en Grecia y en el Imperio Romano, donde era el pasatiempo preferido por los legionarios, que van a contribuír mucho a su difusión por todo el territorio europeo. En países como Italia, España, Alemania la antigua Checoslovaquia y en Rusia, es conocido generalmente por el “juego del molino”; en Francia, por “marelles de neuf” y en Inglaterra por “nine men’s morris”. En Portugal, la designación de alquerque cayó en desuso, pero fueron encontrados ejemplares de este tipo de juego en Conímbriga, Evora y en otros lugares, como en la iglesia románica de Serzedelo, próxima a Guimaraes. Este juego es un juego de estrategia, que aún subsiste. Consiste en poner en línea tres piezas del mismo jugador según las siguientes reglas de juego: El juego en sí se desenvuelve en dos fases. La primera consiste en la colocación de las piezas en el tablero que hemos mencionado (los tres cuadrados, colocados uno dentro del otro, atendiendo a su tamaño y las líneas que unen los centros de sus lados).Cada jugador dispone de nueve piezas y juega alternativamente con el adversario. En cada jugada, coloca una pieza en cualquier punto de intersección vacío, intentando colocar en línea tres de sus piezas. Al mismo tiempo procura evitar que el otro jugador consiga hacer lo mismo con sus piezas. Si un jugador pone tres piezas en línea, dice que hace un “molino” o una “barra”. Entonces tiene derecho a retirar del tablero una pieza del opositor, escogiendo una para que no haga el adversario “el molino”. Una vez colocadas todas las piezas, los jugadores alternativamente, van desplazando una de sus piezas sobre las líneas del tablero, para ocupar un espacio cercano que esté vacío. El objetivo es hacer un molino, y capturar, así, una pieza enemiga. Al mismo tiempo procura evitar que el otro jugador haga un molino y le haga perder una de las piezas que le pertenecen. Cuando un jugador reduce al adversario a dos piezas y consigue bloquearlo, esto es, que se pueda mover, gana el juego.”
Nota.- En las fotografías tenemos: arriba, una representación del "alquerque de nueve" del citado Libro de Juegos de Alfonso X El sabio; luego el tablero localizado en las escaleras que llevan al cimborrio; a continuación, detalle del calco de pape del juego localizado en la Sala Capitular, en el claustro de la catedral; y por último el "alqueque de nueve" grabado en la pequeña bancada del muro sur.